Puerta conmemorativa de los 500 años de la llegada de los dominicos a México

Puerta del 500 aniversario

Esta puerta fue realizada con motivo de la conmemoración de los 500 años de la llegada de los primeros frailes dominicos a México. En 1526 llegó a la Nueva España la primera misión de la Orden de Predicadores, formada por doce religiosos y encabezada por fray Tomás Ortiz. Aquella pequeña comunidad iniciaría una presencia que habría de dejar una profunda huella en la historia de la evangelización de estas tierras.

Los doce integrantes de aquella primera misión fueron fray Tomás Ortiz, fray Vicente de Santa Ana, fray Diego de Sotomayor, fray Pedro de Santa María, fray Justo de Santo Domingo, fray Pedro Zambrano, fray Gonzalo Lucero, fray Bartolomé de la Calzadilla, fray Domingo de Betanzos, fray Diego Ramírez, fray Alonso de las Vírgenes y fray Vicente de las Casas.

Los comienzos de aquella misión fueron particularmente difíciles. La enfermedad hizo estragos entre los religiosos y, en menos de un año, murieron cinco de aquellos primeros frailes: fray Vicente de Santa Ana, fray Diego de Sotomayor, fray Pedro de Santa María, fray Justo de Santo Domingo y fray Bartolomé de la Calzadilla.

Otros cuatro, gravemente afectados por la enfermedad, tuvieron que emprender el regreso a España: fray Tomás Ortiz, fray Pedro Zambrano, fray Diego Ramírez y fray Alonso de las Vírgenes. De los doce que habían llegado, permanecieron en la Nueva España solamente tres: fray Domingo de Betanzos, fray Gonzalo Lucero y fray Vicente de las Casas.

Sobre aquellos tres religiosos recayó la difícil tarea de mantener viva la naciente presencia de la Orden de Predicadores. Lo que había comenzado con doce frailes quedó muy pronto reducido a tres. Sin embargo, la misión no desapareció. A pesar de la enfermedad, la muerte y la adversidad, la presencia dominicana logró permanecer, fortalecerse y extenderse por la Nueva España.

La puerta quiere conservar la memoria de aquellos primeros frailes y, al mismo tiempo, unir su historia con la de este antiguo convento. Los elementos labrados que la ornamentan fueron tomados de los motivos que todavía pueden contemplarse en los frescos del techo del claustro inferior. De esta manera, la decoración histórica del convento vuelve a aparecer en una obra realizada cinco siglos después.

Entre sus elementos destaca el rostro de Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores. Su presencia recuerda que la misión iniciada por aquellos doce frailes formaba parte de una tradición espiritual nacida siglos antes: contemplar la verdad, vivirla en comunidad y comunicar a los demás aquello que se ha contemplado.

Esta puerta se convierte así en un vínculo entre pasado y presente. Al atravesarla recordamos a quienes hace cinco siglos dejaron su tierra para anunciar el Evangelio y reconocemos también una historia que continúa viva. Los muros, pinturas y espacios de este convento son testigos de aquella presencia dominicana y de la fe transmitida de generación en generación.