Al acercarnos a este muro del claustro podemos contemplar con mayor detalle una de las pinturas que formaban parte de la decoración del antiguo convento: el Bautismo del Señor.
La escena nos remite al momento evangélico en que Jesús es bautizado por Juan en el río Jordán. No se trata solamente de una imagen decorativa. En los conventos novohispanos, las representaciones religiosas ayudaban a comunicar visualmente los acontecimientos y misterios fundamentales de la fe cristiana.
Para los frailes dominicos, dedicados especialmente a la predicación, estas imágenes acompañaban la enseñanza de la fe y formaban parte del ambiente espiritual del convento. Los muros mismos se convertían así en espacios que hablaban de Cristo y recordaban constantemente la misión evangelizadora de la comunidad.
Después de contemplar este fresco, continuaremos hacia el patio del claustro, donde encontraremos otro signo profundamente relacionado con la identidad dominicana de este antiguo convento.