Después de dejar el refectorio y sus espacios de servicio, el recorrido continúa hacia las escaleras que comunican el claustro bajo con la planta superior del convento.
Estas escaleras no eran simplemente un elemento de comunicación entre dos niveles. Por ellas transitaban diariamente los frailes para dirigirse a los distintos espacios donde continuaban su jornada de oración, estudio, descanso y vida comunitaria.
Ascender al piso superior nos permite entrar en una parte más reservada del antiguo convento. Allí se encontraban espacios relacionados con la formación, el estudio y la vida cotidiana de la comunidad religiosa.
Al llegar a la parte alta nos encontraremos con el claustro alto, desde donde continuaremos descubriendo otros espacios de la vida conventual.