La enfermería

El cuidado del hermano enfermo

Enfermería del Ex Convento de San Juan Bautista de Tetela del Volcán

La vida conventual también debía reservar un espacio para la enfermedad. La enfermería era el lugar destinado al cuidado de los frailes que, por su edad, enfermedad o alguna condición física, necesitaban reposo y una atención especial.

Remedios y plantas medicinales

El cuidado de la salud combinaba los conocimientos médicos disponibles en aquella época con el uso de plantas medicinales. Los religiosos europeos poseían conocimientos sobre remedios elaborados con hierbas, pero al establecerse en estas tierras encontraron también una antigua y extensa tradición indígena acerca de las propiedades curativas de las plantas.

El encuentro entre ambos conocimientos permitió conocer y aprovechar numerosas especies que crecían en la región. Hierbas, raíces, flores y otras plantas podían utilizarse para preparar infusiones, ungüentos, emplastos y diversos remedios destinados a aliviar enfermedades y malestares.

Los frailes recurrían así tanto a los conocimientos que habían recibido como a lo aprendido de los habitantes originarios y a los recursos naturales disponibles en el lugar.

La enfermería nos recuerda, por tanto, un aspecto importante de la vida cotidiana del convento: ante la enfermedad era necesario cuidar al hermano y utilizar los medios que aquella época tenía a su alcance para procurar su recuperación.

El médico de la peste

La característica figura del llamado médico de la peste, vestido con una larga túnica y una máscara con forma de pico, nos recuerda las grandes epidemias que afectaron a distintas regiones de Europa durante varios siglos.

Es importante señalar que no tenemos evidencia histórica de que este traje haya sido utilizado por los frailes de este convento ni en Tetela del Volcán. Su presencia en esta escena tiene un carácter ilustrativo y nos permite comprender algunas de las maneras en que las sociedades de otros lugares intentaron protegerse frente a enfermedades cuyo mecanismo de transmisión todavía desconocían.

Aunque la gran epidemia conocida como la Peste Negra ocurrió principalmente durante el siglo XIV, la peste volvió a presentarse en distintos lugares durante los siglos posteriores.

El conocido atuendo con máscara de pico se relaciona especialmente con los médicos de la peste de la Europa del siglo XVII.

En el largo pico de la máscara podían colocarse hierbas aromáticas, especias y otras sustancias olorosas. En aquella época se creía que algunas enfermedades podían transmitirse mediante un aire corrompido o a través de los malos olores. Esta explicación sería conocida como la teoría de los miasmas.

Por esta razón, las sustancias aromáticas colocadas dentro del pico pretendían proteger a quien utilizaba la máscara del aire considerado peligroso. Al mismo tiempo, podían ayudar a soportar los fuertes olores presentes alrededor de los enfermos y de los cuerpos en descomposición.

Hoy sabemos que aquellas explicaciones sobre el contagio eran equivocadas. Sin embargo, este singular traje permanece como testimonio de los esfuerzos realizados por las sociedades de aquella época para enfrentarse a enfermedades que todavía no podían comprender científicamente.

Para contemplar

La enfermería nos muestra otra dimensión de la vida conventual: cuidar al hermano que ya no podía seguir el ritmo ordinario de la comunidad.

Aquí, los conocimientos disponibles, las plantas medicinales, los remedios y los cuidados se ponían al servicio de quien estaba enfermo.

La enfermedad hacía visible la fragilidad humana, pero también convertía el cuidado en una expresión concreta de fraternidad.

Cuando un hermano enfermaba, la comunidad debía hacerse cargo de él.