Desde el claustro alto se comprende mejor la organización del antiguo convento. Sus corredores distribuyen los distintos espacios de la planta superior y mantienen siempre como referencia el patio central.
Esta disposición no era solamente práctica. El claustro constituía el corazón de la casa religiosa: alrededor de él transcurrían las distintas horas del día y se articulaban la oración, el estudio, el descanso y la convivencia de la comunidad.
Vista del claustro durante los trabajos de restauración posteriores al sismo de 2017.