Biblioteca del antiguo convento de San Juan Bautista

La biblioteca: estudiar para predicar

Para los frailes dominicos, el estudio no era una actividad secundaria. Formaba parte de su vocación. Santo Domingo quiso que sus hermanos se prepararan mediante el estudio para anunciar la Palabra de Dios con claridad y responder a las necesidades de las personas a quienes servían.

En la biblioteca se conservaban y consultaban las Sagradas Escrituras, obras de teología, filosofía, predicación, moral y espiritualidad. También podían encontrarse textos necesarios para la formación de los religiosos y para preparar la enseñanza y la predicación.

Los libros eran bienes valiosos. Antes de la difusión de la imprenta, muchos manuscritos habían sido copiados a mano; posteriormente, los libros impresos continuaron siendo instrumentos fundamentales para la formación de las comunidades religiosas. Por ello, la biblioteca representaba también la memoria intelectual del convento.

En un convento como éste, el estudio tenía además una finalidad concreta: preparar a los frailes para la evangelización. Lo aprendido entre los libros debía salir de la biblioteca y convertirse en predicación, catequesis y acompañamiento de las comunidades.

Para contemplar

En la espiritualidad dominicana, estudiar y contemplar no son actividades separadas de la misión. Lo que se descubre en el silencio, en la oración y en el estudio está llamado a ser compartido.

Así, la biblioteca nos recuerda uno de los grandes ideales de la tradición dominicana: contemplar la verdad y comunicar a los demás aquello que se ha contemplado.